Normas de convivencia en un piso compartido que se cumplen
Por qué la mayoría de normas no se cumplen
Porque no se pueden comprobar. «Respetar el descanso de los demás» suena bien y no sirve para nada: a la una de la madrugada, cada uno tiene su idea de lo que es respetar. «Silencio de 23:00 a 8:00» se cumple o no se cumple, y ahí no hay discusión posible.
La otra razón es que se dicen tarde. Una norma que aparece el día del problema suena a castigo para el que la ha liado. La misma norma, firmada el primer día, es algo que todos aceptaron antes de conocerse.
Cómo escribir una norma que funcione
- Con un número o un hecho dentro. Una hora, un plazo, un sitio. «Cada uno friega lo suyo el mismo día» se puede comprobar; «mantener la cocina limpia», no.
- Una por línea. Si una norma necesita un párrafo para explicarse, son dos normas o es una que no se va a cumplir.
- Pocas. Con ocho o diez se cubre lo que de verdad genera broncas. Una lista de treinta no se la lee nadie, y convierte cada roce en un juicio.
- Que valgan para todos. También para el casero cuando entra en el piso. El contrato de Convivox, por ejemplo, le obliga a avisar con 24 horas.
Lo que conviene dejar escrito
No hay una lista oficial, y cada piso tiene sus manías. Pero casi todas las broncas caen en estos cinco cajones:
Ruido y horarios
Un horario de silencio con sus horas, y si cambia el fin de semana, también escrito. Ejemplo: silencio de 23:00 a 8:00.
Visitas
Aquí está la bronca más cara: la visita que se queda a dormir una noche, luego tres y luego vive allí gastando luz y agua. Escribe cómo se avisa y cuántas noches seguidas son una visita. Ejemplo: las visitas se avisan al grupo con un día.
Limpieza y tareas
Qué se limpia, cada cuánto y cómo se reparte. Lo que más funciona es que el reparto no dependa de que alguien se acuerde. Más abajo, cómo lo hacemos nosotros.
Cocina y zonas comunes
Qué zonas puede usar cada uno, que es algo que debería decir ya el contrato. Y lo pequeño que más quema: la nevera, la vajilla, el baño por la mañana. Ejemplo: cada uno friega lo suyo el mismo día.
Tabaco, mascotas y gastos
Si se puede fumar dentro (ejemplo: no se fuma dentro de la vivienda), si se admiten animales y cómo se pagan los suministros. Para los gastos, la regla que no se discute es el reparto por días de estancia, explicada en cómo repartir los gastos en un piso por habitaciones.
Firmadas el día de entrada, dentro del contrato
Las normas valen lo que valga la prueba de que la persona las conocía. Metidas en el contrato, firmado el primer día, no hay «nadie me lo dijo». Colgadas en la nevera o mandadas a un grupo de WhatsApp, son una recomendación.
Crear mi contrato con normas
Si cambias una norma con la gente ya dentro, que cada uno la vuelva a aceptar y que quede la fecha. En Convivox las normas del piso están en la app y cada inquilino las acepta desde su móvil: queda registrado quién y cuándo.
Las tareas, con una regla que se entienda
El cuadrante de la puerta de la nevera dura tres semanas. Luego alguien se va de viaje, otro cambia el turno con un compañero y nadie recuerda a quién le tocaba el baño.
Lo que hace Convivox es repartir cada semana por carga acumulada: mira cuánto ha hecho cada uno en las últimas ocho semanas, asigna primero las tareas más pesadas y cada tarea va a quien menos lleva. Si hay empate, le toca a quien hace más tiempo que no la hace. No es el reparto matemáticamente perfecto. Es uno que cualquiera puede entender, y eso es lo que evita la discusión de «¿por qué otra vez yo?».
Y cuando algo se rompe, que se diga con una foto y por un sitio que no sea el grupo de todos. Una incidencia con foto se arregla; una queja en el grupo se discute.
Preguntas frecuentes
¿Las normas de convivencia tienen que ir en el contrato?
Es lo recomendable. Firmadas el día de entrada como parte del contrato son algo que la persona aceptó; dichas de palabra el día del problema son una opinión tuya.
¿Cuántas normas hay que poner?
Las menos posibles. Una lista de treinta no se la lee nadie y convierte cada roce en un juicio. Con ocho o diez bien escritas se cubre lo que de verdad genera broncas: ruido, visitas, limpieza, cocina y gastos.
¿Se pueden cambiar las normas con la gente ya viviendo en el piso?
Se pueden proponer, pero lo firmado es lo firmado. Si cambias una norma, que la vuelva a aceptar cada inquilino y que quede la fecha. Así nadie puede decir que no la conocía.
¿Cómo se reparten las tareas para que nadie se queje?
Con una regla que cualquiera pueda entender. En Convivox cada tarea va a quien menos carga lleva en las últimas ocho semanas, empezando por las más pesadas. No es el reparto perfecto, pero todos saben por qué les ha tocado.
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